Confit de pato con salsa de frambuesa

Confit de pato con salsa de frambuesa

El confit de pato es un plato típico en muchas casas cuando llegan las Navidades. Aparte de su ternura por dentro y su textura crujiente por fuera, el confit de pato es un plato muy socorrido ya que únicamente necesita de unos 20 minutos de cocción al horno. Cansados de tener que volver a esperar a las Navidades para poder disfrutar de este manjar, nos animamos a hacer confit de pato con salsa de frambuesa, una receta que nunca habíamos elaborado y que seguro que repetiremos.

¿Qué necesitamos?

Cómo hacer salsa de frambuesa

Comenzamos preparando nuestra salsa de frambuesa que servirá de acompañamiento al confit de pato. Picamos la cebolla y la ponemos a pochar en una sartén con aceite de oliva virgen extra. Cuando esté doradita, añadimos la mermelada, el caldo de pollo (si es casero, mucho mejor) y un poco de pimienta molida. Dejamos hervir unos minutos y añadimos algo menos de medio vaso de vino. Esperamos hasta que reduzca a fuego lento y reservamos. Puedes incorporar algún fruto a la salsa, los arándanos rojos le van muy bien.

Cómo hacer confit de pato al horno

El confit de pato es un alimento ya cocido por lo que nos ahorrará bastante tiempo en casa. Lo sacamos de su envoltorio, retiramos el exceso de grasa y lo introducimos en el horno a unos 200 grados durante 20 minutos. Es importante que el horno ya esté caliente tanto por arriba como por abajo en el momento de meter los confit de pato y sacarlos cuando la piel comience a dorarse.

Para emplatar, coloca un confit de pato por persona y acompáñalo con un poco de salsa. Otro elemento que también le va muy bien a nuestro confit de pato con salsa de frambuesa es la manzana asada así que te animamos a que incorpores unos gajos de manzana asada a cada plato.

Consejo gourmet: puedes aprovechar la grasa del confit de pato para un montón de elaboraciones culinarias: verdura salteada, huevos revueltos o una sopa casera.

¿Qué es el confit?

Suponemos que si estáis aquí ya lo sabréis, pero por si se ha colado algún curioso deseoso de información os explicaremos brevemente lo que es el confit. Confit viene del verbo francés confire (conservar), y este a su vez del latín conficere (hacer, producir, preparar). Confitar es un término genérico que describe a los alimentos que han sido sumergidos en una sustancia proporcionándoles calor suave para que lo conserve durante bastante tiempo y de paso le proporcione sabor.

Lo que sabemos es que desde hace cientos de años se conoce que para conservar la carne resultaba muy útil cubrirla con grasa, evitando todo contacto con el aire. Ya en el siglo XVIII en Bayona se realizaba el confit de pato o de oca, aunque cuentan que posiblemente el confit francés se inició con la matanza del cerdo, para conservar la carne del animal la cubrían con su propia manteca.

El procedimiento era salar la carne, con la posibilidad de añadir especias, y dejarla todo un día. Después se secaba y se sumergía en grasa para cocinar a fuego muy lento durante horas. Una vez la carne estaba tierna y jugosa, se escurría de la grasa y se ponía en el recipiente destinado a la conservación, la grasa se colaba para retirar posibles impurezas y con ella se volvía a cubrir la carne en el recipiente bien cerrado. Así no era necesaria la refrigeración, pero el resultado de la carne era tan bueno que se continúa haciendo, aunque actualmente los confits se refrigeran y están preparados para un consumo a corto plazo.

¿Por qué utilizar confit Lafitte?

Porque Lafitte es sinónimo de excelencia, tradición, calidad y autenticidad. Lafitte es una casa fundada en 1920 por Pierre Lafitte en la pequeña localidad francesa de Montaut para la venta de caza y foie gras a una pequeña clientela de restaurantes de la zona. Pierre fallece y es su hijo León junto con su esposa Solange quien se hace cargo del negocio. En 1970, León incorpora a sus hijos al negocio lo que hace crecer internacionalmente y a pasos agigantados a Lafitte.

Lafitte lleva ya cuatro generaciones repartiendo la excelencia y el inconfundible sabor de sus foie gras. Lafitte distribuye sus productos en Francia a prestigiosos restaurantes, a una red de tiendas delicatessen por todo el mundo, y cuenta con 6 tiendas físicas (París, Burdeos, Dax, Mont de Marsan, Bayona y Montaut).

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