El valor de las conservas

El valor de las conservas

Además de por su indescriptible conservación del sabor y por la preservación de las propiedades del producto, las conservas como tal tienen un valor añadido. Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha intentado mantener a su lado por el mayor tiempo posible todo aquello que le gustaba o satisfacía. Imaginaros con la comida. No fue hasta el siglo XVIII cuando para paliar un gran problema de ese siglo, la muerte por escorbuto de marineros que pasaban largo tiempo en alta mar, un cocinero francés, Nicolas Appet, descubrió que los alimentos hervidos a más de 80º y sin exposición al aire aguantaban más tiempo.

Estos apreciados productos son los denominados de segunda y quinta gama, y aunque, tal denominación no les favorezca, llevan toda la vida encontrando su hueco en nuestras despensas. Cuando hablamos de alimentos de primera gama nos estamos refiriendo a los productos frescos que no requieren de ningún tratamiento para su conservación. Por su parte, los productos de segunda gama se refiere a las conservas que nos atañen, mientras que, los de tercera gama son los congelados, cuarta gama hace alusión a los envasados al vacío y la quinta gama son los preparados listos para comer.

De las conservas obtenemos maravillas como: un risotto de zamburiñas en lata, un pincho de sardinillas con queso zamorano y pimientos asados, una ensalada de caballa con espárragos blancos o unas sardinillas al picante piri-piri angoleño. No debemos mirar a las latas por encima del hombro pues de ellas salen verdaderas joyas. Es momento de recordar el caso del caviar, el cual se sirve en conserva. Rafa Muñoz,  de la Cafetería Ajuria, en plena Avenida de Gasteiz lo tiene claro: «Son ricas, fáciles de hacer y son una inversión a largo plazo, que no se deteriora ni ocupa demasiado espacio».

Incluso en la hostelería, incorporar productos en conserva en los menús o cartas se está poniendo de moda. Hay quienes incluso presentan en la misma lata el aperitivo pues, el laterío de calidad ennoblece la cocina moderna. Otros se han decidido a vestir la barra exclusivamente con productos enlatados. Como es el caso del bar Singular de la calle Lersundi de Bilbao, quien ha hecho de la necesidad virtud. Como su licencia municipal les impide tener cocina se han tenido que tirar «al laterío de calidad» de cabeza.

Hay auténticas maravillas. Recuerda que en Calidad Gourmet somos expertos en conservas gourmet de altísima calidad, ya sean de pescado, vegetales, mermeladas o foie gras, entre otros.

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