Pimientos del piquillo caramelizados

Pimientos del piquillo caramelizados

¿Cómo hacer pimientos del piquillo caramelizados? Una guarnición diferente para enriquecer tus platos

Los pimientos del piquillo La Catedral de Navarra están buenos simplemente sacándolos de su tarro de cristal, aderezados con aceite de oliva virgen extra. Pero hemos de reconocer que si los hacemos un poco en la sartén, están el doble de buenos. Te proponemos elaborar tus pimientos del piquillo caramelizados con azúcar moreno, una receta perfecta como guarnición y llena de vitaminas B, C y numerosos antioxidantes.

¿Qué necesitamos para caramelizar nuestros pimientos del piquillo?

1 tarro de pimientos del piquillo 8-16 frutos La Catedral de Navarra
2 dientes de ajo
2 cucharaditas de azúcar moreno
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Elaboración

Para hacer pimientos caramelizados comenzamos por dorar el ajo. Para ello, cortamos los dientes de ajo en láminas y los doramos en una sartén con aceite de oliva virgen extra. Cuando hayan adquirido el tono deseado, sacamos los pimientos del piquillo de su tarro de cristal conservando el líquido en el que vienen y los colocamos en la sartén uno al lado de otro. Será importante no montar los pimientos unos sobre otros. Vertemos azúcar con ayuda de una cucharilla por encima de los pimientos y dejamos hacer durante unos 5 minutos.

Damos la vuelta a los pimientos con cuidado de que no se rompan, repartimos el resto del azúcar y dejamos hacer durante otros 5 minutos. Vertemos el líquido que venía en el tarro hasta cubrir los pimientos, subimos el fuego y dejamos hacer durante unos 10 minutos aproximadamente hasta que el jugo se caramelice. Debemos tener cuidado en no excedernos con los tiempos ya que los pimientos podrían romperse.

pimientos-confitados

Ahora que ya tienes tus pimientos del piquillo caramelizados listos, solo te quedará usarlos como guarnición para tus platos de carne o pescado. Te recomendamos que los pruebes con un entrecot de cerdo a la plancha sazonado con sal piramidal de Chipre.

¿Por qué La Catedral de Navarra?

Porque La Catedral de Navarra es una de las más prestigiosas marcas de conservas vegetales de la huerta de Navarra. Una de las bases sobre las que se sustenta la empresa es que la región navarra les regala la exquisitez del producto mientras que ellos solo la preservan para los paladares más exigentes.

La Catedral de Navarra es la gran apuesta de la familia Sainz, que lleva más de 70 años en el sector de las conservas vegetales gracias a su compromiso con la calidad y a su respeto por los productos naturales. El esfuerzo de investigación de La Catedral de Navarra se dirige a mantener intactos el sabor, la textura y la franqueza de las verduras recién cosechadas. Los frutos son elaborados y conservados nada más llegar del campo, y cada paso del proceso vela por que no se pierda ni una pizca de su autenticidad.

La historia de La Catedral de Navarra se remonta a la primera mitad del siglo pasado. Durante la Guerra Civil Española, las madres de los soldados ya conservaban vegetales, guisos y patés para sus hijos, y en la posguerra era también fundamental guardar el máximo de alimentos en su temporada para disponer de ellos todo el año. Las conservas se convirtieron en algo necesario y cotidiano, sobre todo en regiones como la ribera navarra, donde la fértil huerta regalaba productos exquisitos que merecía la pena guardar.

Petra López, abuela del actual propietario de La Catedral de Navarra, comenzó entonces en Mendavia un pequeño negocio de cerrado de botes, combinando el conocimiento del campo con un marcado carácter emprendedor. Ella y su familia sellaban con estaño tanto sus propias conservas vegetales como las que preparaba en sus casas la gente del pueblo. A mediados de los años 40 vendían ya alcachofas, tomate, pimientos, espárragos blancos y puerros. Desde entonces, todos los esfuerzos de la familia se han dirigido a obtener las mejores verduras y conservar intacto su sabor, lo que ha convertido a La Catedral de Navarra en un sinónimo de calidad.

Sinónimo de calidad

Los productos de La Catedral de Navarra poseen numerosos certificados de calidad que avalan la exquisitez de sus productos. Entre ellos destacan las denominaciones de origen: Piquillo de Lodosa, Alcachofa de Tudela, Espárrago de Navarra y Aceite de Navarra. Pero también poseen los certificados: IFS, Cultivo Ecológico y BRC.

La Catedral de Navarra cuenta cada vez con más cultivos de agricultura ecológica, gracias a los cuales ha obtenido la certificación europea para estos productos. Con este sello, se garantizan prácticas como la rotación de cultivos, los estrictos límites en el uso de productos químicos o el cultivo de variedades autóctonas.

La BRC es una norma desarrollada por el Consorcio Británico de Detallistas (British Retail Consortium) en 1998 que garantiza la seguridad y controla los requisitos legales de los proveedores. El BRC se basa en el análisis de los riesgos en puntos críticos de control (HACCP), el sistema de gestión de la calidad, ambiente de la fábrica, control del producto y control de los procesos y trabajadores.

Por su parte, la norma IFS (International Food Standard) es imprescindible para exportar a Francia y Alemania, aunque otros países como Suiza, Austria, Bélgica o Polonia están apostando también por este modelo. Con el mismo objetivo de seguridad alimentaria que la BRC, nace en el 2002 cuando la Unión Federal de la Asociación y la Distribución alemana (BDH) y la Federación del Comercio y la Distribución Francés (FDC) la desarrollan bajo el paraguas de la Global Food Safety Initiative.

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